Lucha contra el cáncer de testículos

Hace dos semanas recibí la noticia más dura de mi vida. En un análisis médico a causa de un pequeño bulto me dijeron que tenía un pequeño tumor en los testículos. El diagnóstico, dentro de la gravedad, tenía una cosa positiva: al estar tan localizado no habría problema en quitarlo. Pese a que no habrá problema en superarlo, ni siquiera hará falta quimioterapia, solo hay una cosa que me quita el sueño: hay riesgo de que en un futuro pueda volver a tenerlo.

Por ello toca prevenirlo. ¿Cómo se previene algo si tienes excesivo riesgo de tenerlo? Parece una pregunta difícil, pero no es tanto como parece. O al menos, ese es mi pensamiento, ya que, hay que señalar, que en estos momentos solo queda ser positivo, así que mejor ver la botella medio llena que medio vacía.

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El primero de los consejos es el que a mí más me está costando. Si eres fumador, rompe los cigarrillos que tengas, coge una hucha y deja ahí el dinero que gastas fumando. Si eres como yo, de los que se fuma un paquete cada dos días, te servirá con dejar cinco euros en ese espacio de tiempo. En este tipo de tumores, el tabaco no es la especial causa, pero también influye. Verás como en un tiempo, además, tus pulmones mejoran. Y, sobre todo, te alegrarás cuando en un mes hayas ahorrado 75 euros.

También debes cambiar tus hábitos alimenticios. En mi caso nunca me ha gustado la verdura, pero son ya dos semanas las que llevo comiendo ensaladas y judías. De momento es con lo único que me atrevo, y eso sí, a base de beber mucha agua. A quien le guste le costará menos (yo debo reconocer que soy muy raro para las comidas). Fundamental también que la dieta sea muy rica en frutas.

El ejercicio físico también es importante. Pero cuidado. El tratamiento inicial suele ser fuerte, aunque no haga falta quimio, por lo que tus fuerzas estarán debilitadas. Por tanto, es aconsejable que al comienzo del tratamiento el deporte que hagamos sea caminar. Poco a poco iremos aumentando la carga, pero importante no excederse al principio pues nos puede debilitar el organismo.

Son los tres consejos principales. Eso sí, el más elemental, y que nombro por si acaso, es acudir a todas las revisiones y hacerse continuos análisis sanguíneos. Si, como yo, tienes un grave riesgo de que vuelva a aparecer te evitará que el problema no pueda tener solución por estar muy avanzado.

Y, por último, lo repito, positivismo. Nunca he sido una persona positiva, especialmente en los últimos tiempos, pero esto me ha reforzado. Ahora veo la vida de otra manera. Un cambio tan grande que de haberme pasado antes habría actuado de manera distinta en la mayoría de mis actos. Pero ahora eso no sirve, ahora la principal batalla es otra. Llevo toda la vida siendo portero de fútbol y, ahora, os aseguro, intentaré parar el penalti más importante de mi carrera. Y os adelanto una cosa, sé por el lado que lo va a tirar, así que, seguro que lo paro.

Imagen: Ferato.com

Dolor de espalda: causas y tratamientos

¿Quién no ha sufrido en algún momento de su vida dolor de espalda? Esa molestia incómoda que suele fatigar, e incluso puede impedir el concilio del sueño durante la noche. Algunos estudios confirman que 8 de cada 10 personas sufren en algún momento de su vida dolor de espalda, en mayor o menor medida.

Pero, ¿qué puede causar el dolor? Son muchas las posibilidades que dan origen a esta dolencia tan típica entre las personas. Aunque las más comunes son las siguientes: el estado físico puede ser determinante, quienes practiquen ejercicio, tienen muchas menos opciones de sufrir este dolor. Muy vinculado con la anterior razón está el sobrepeso. Soportar tanto peso puede implicar directamente pinchazos y dolor constante en la espalda. En otras ocasiones, aunque en menor proporción que las anteriores, está el factor genético. Muchas artritis suelen heredarse de padres a hijos. Para terminar, la sobreexigencia con la carga de peso o las malas posturas cuando estamos sentados pueden ser una de las causas principales a la hora de padecer dolor de espalda.

¿En qué puede derivar la dolencia? Cuando los malestares persisten, puede que no estemos hablando de una de las anteriores causas, sino que quizá haya que pensar en algo más grave. En este caso, son típicas las lumbalgias o las fibromialgias. Aunque también pueden ser comunes las piedras en el riñón o la escoliosis (curvatura de la columna vertebral).

¿Cuáles son los mejores tratamientos? Cuando hablamos de dolores de espalda provocados por las causas anteriores (sobrepeso, mal estado físico, falta de ejercicio…) lo común es tomar analgésicos o antinflamatorios. Pero en ciertas ocasiones esto no es suficiente porque pueden convertirse en crónicos. En este caso la acupuntura y la acupresión pueden ser un buen método para intentar acabar con la dolencia. En el primer caso, esta técnica milenaria de origen chino consiste en insertar delgadas agujas a través de la piel. Y en el segundo caso, es una técnica en la que el terapista ejerce presión sobre los puntos en los que se genera el dolor.

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