Una innecesaria dieta celiaca

El ser humano es sin duda una especie fascinante, y no sólo por todas las peculiaridades que le aportan increíbles capacidades para crear o inventar cosas absolutamente impresionantes y maravillosas, si no también por unos comportamientos que difícilmente se pueden observar en cualquier otra especie.

En este caso la moda de turno ha puesto su atención en el gluten, una proteína presente en diferentes cereales, especialmente el trigo de la que se ha extendido el mito de que es tóxica, mito que no se sustenta en absolutamente ningún fundamento, pero que no obstante ha logrado convencer a un buen número de personas para que adopten un dieta para celiacos.

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Foto: César (Flickr)

Los celiacos son personas que no pueden asimilar el gluten debido a una intolerancia permanente a esta proteína, y aunque el número de celiacos ha aumentado notablemente en los últimos años, el porcentaje de afectados se estima que ronde el 1% de la población española, algo que no justifica el aumento de las ventas de productos para celiacos, que se sitúa entorno a 136% entre 2013 y 2015 salvo si esta explicación se busca en la expansión de esta moda.

Según un estudio de 2015 realizado en 1.500 personas estadounidenses que habían decidido pasar a una dieta celiaca sin padecer la enfermedad reveló que la motivación para seguir esta tendencia alimentaria no respondía a ningún motivo concreto, de hecho esta fue la respuesta dada por gran parte de los sujetos de estudio al ser preguntados. Para otros, la motivación respondía a la creencia de que de este modo se contribuye a mantener un estilo de vida saludable y que la eliminación del gluten de la dieta no produce ninguna desventaja, algo completamente falso. Los estudios no han revelado ningún tipo de beneficio en la salud de personas que han adoptado este tipo de dieta sin tener celiaquía, y de hecho puede aumentar la ingesta de calorías y grasas, contribuir a una deficiencia nutricional y ocultar un diagnóstico real de celiaquía, todo inconvenientes y ningún beneficio.

No se puede generalizar y por supuesto puede haber personas concretas a las que una dieta libre de gluten les produzca grandes beneficios y mejorar la calidad de vida de éstos, pero los riesgos empiezan cuando esta decisión se lleva a cabo motivada por las habladurías y tendencias que no se sustentan en bases concretas y demostrables, y sobretodo cuando se emplean sin asesoramiento médico.

El uso de una dieta celiaca no sólo tiene consecuencia negativas en la salud, también supone un gasto adicional en la adquisición de ciertos productos como pan, galletas, etc. cuya elaboración con sustitutivos de la harina resulta más cara, incrementándose el precio estimado en la cesta de la compra de casi 1.500 euros.

Y todo para nada…

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